El Gobierno baja la guardia ante el tabaco por un eurovegas

El Ejecutivo aduce la crisis para plantearse abrir la mano y permitir fumar en los casinos. El coste económico y social del tabaquismo es enorme. Los expertos alertan del retroceso en una ley que funciona

Cuando las cuentas aprietan, los principios se resquebrajan. A solo dos años de la última modificación de la ley antitabaco, la que restringió su uso en todos los espacios públicos cerrados, los esfuerzos por asegurar la salud de los fumadores (pasivos sobre todo) se tambalean. La tentación es clara: los 17.000 millones de euros que puede suponer la construcción de Eurovegas, más lo que reporte su funcionamiento. A cambio, su promotor, Sheldon Adelson, el magnate del juego que se ha fijado en Madrid para crear una mini Las Vegas, reclama que se permita fumar en los casinos. Y los Ejecutivos autonómico y nacional se lo están pensando. La decisión que tomen no afectará solo al imperio del juego. Que en Eurovegas se permita fumar abriría una grieta por la que podrían colarse otros muchos establecimientos, alertan los expertos.

Llueve sobre mojado. La crisis económica, la oportunidad de negocio y el temor a la pérdida de empleos están sirviendo de excusa a las autoridades para abrir la mano en la lucha contra el tabaquismo, una epidemia que mata a 55.000 personas al año en España, y que desde hace tiempo había figurado como un objetivo claro en las políticas de salud pública. Acciones que parecen ahora algo olvidadas. O al menos eclipsadas.

La reciente reunión de los presidentes de cinco autonomías —Cantabria, La Rioja, Extremadura, Canarias y Andalucía— en la fábrica de la tabacalera Altadis en Cantabria para dar su “apoyo unánime” al empleo y a la actividad del sector del tabaco en España es solo una muestra. Las cinco autonomías —todas son productoras o acogen fábricas— han hecho frente común junto al lobby del tabaco para intentar diluir la nueva directiva europea que se prepara. Esta trata de endurecer la actual normativa restringiendo la publicidad y haciendo los cigarrillos menos atractivos. Una nueva regulación que supondría “graves consecuencias” para el sector y su economía en España, según la declaración firmada por los dirigentes de las cinco regiones en pleno corazón del lobby tabaquero. Su imagen visitando la factoría y observando las procesadoras de cigarros irritó, y mucho, a las asociaciones de pacientes y contra el tabaquismo.

“Es aterrador pensar que una industria conocida por sus juegos sucios, que tiene entre las mujeres y adolescentes uno de los objetivos de sus acciones, reciba apoyos institucionales de los Parlamentos de Canarias, Extremadura, Rioja, Cantabria y Navarra”, asegura Plácido Gascó, coordinador de la Semana sin Humo y miembro del Grupo de Abordaje al Tabaquismo (GAT) de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc).

Para los médicos es desalentador que los políticos no solo no muestren un compromiso claro contra el tabaquismo, sino que además den ejemplos nefastos. El portavoz popular en el Congreso, Alfonso Alonso, fotografiado fumando en un restaurante ha sido muy criticado por las organizaciones de pacientes y para la prevención contra el tabaquismo,

“Estamos hablando de la lucha contra una lacra que mata a diario a mucha gente. Se están manejando argumentos disparatados motivados por presiones de sectores económicos que pueden ser muy potentes, pero que en realidad son reducidos”, critica Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la Organización Médica Colegial. Para el representante de los médicos españoles todo lo que suponga una vuelta atrás en la regulación antitabaco —tanto española como europea— es inaceptable. “Un Gobierno que decide para todos y que debe velar por el bien común no puede sacrificar los intereses de la población para satisfacer a algunos empresarios. No se puede poner precio a las vidas o a las muertes. ¿A cuánto nos sale la reforma? ¿Cuánto tenemos que ganar para permitir que la gente tenga que morir de patologías relacionadas con el tabaco?”, argumenta.

Pero a los teóricos 17.000 millones de las ruletas, el blackjack y los congresos de Eurovegas, un jugoso pastel, se suman los temores a las posibles pérdidas derivadas de la nueva directiva europea. La Mesa del Tabaco —que agrupa a todos los eslabones de la cadena, desde los productores hasta los estancos o los fabricantes de máquinas expendedoras—, estima que, en el escenario más restrictivo de la nueva regulación europea, se podrían llegar a perder hasta unos 10.000 puestos de trabajo y unos 1.700 millones de euros al año, según un estudio encargado por esta organización a Analistas Financieros (AFI). A lo que habría que sumar, incide también Juan Páramo, portavoz de la Mesa, una pérdida de valor añadido bruto.

“La nueva regulación perjudicaría a un sector clave para la economía española. La estandarización de los formatos y sabores que propone la Comisión Europea permitiría a las empresas contar solo con el elemento del precio para competir”, dice Páramo. Eso haría, considera, que bajasen los precios a costa de comprar tabaco de peor calidad. “Además, la desaparición de algunos formatos, como los mentolados, produciría un aumento del contrabando de quienes ahora consumen este producto”, agrega. La Mesa considera, además, esas pérdidas serían infructuosas. “No hay ningún estudio que muestre que la directiva va a funcionar”, incide.

Páramo no opina sobre Eurovegas. “La Mesa del Tabaco se creó con el objetivo exclusivo de informar sobre el efecto de la directiva europea”, dice.

Tampoco ha intervenido el Ministerio de Sanidad después de que el presidente Mariano Rajoy admitiera estar estudiando añadir alguna excepción a la ley que contente a Adelson. “No hay ninguna propuesta de modificación oficial y la ley está vigente”, responde un portavoz oficial.

Para Francisco Rodríguez, presidente de la Comisión Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), argumentos únicamente economicistas como los que manejan el lobby tabaquero y las autoridades son “injustificables”. “Hay cosas irrenunciables y el derecho a la salud es una de ellas”, dice. Rodríguez prefiere hablar de costes sociales y de calidad de vida. “El tabaco reduce 14 años la vida del fumador. Por no hablar de las patologías asociadas al tabaco. Fumar favorece las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión arterial, las patologías pulmonares, las digestivas, del aparato urinario, ginecológicas y congénitas. Y mata. Desde que se puso en marcha la ley antitabaco ha habido mil muertes menos en el sector de la hostelería asociados al tabaquismo, según los estudios”, asegura.

“La ley antitabaco funciona”, afirma por su parte el presidente de la Sociedad Española de Cardiología, Vicente Bertomeu. El especialista recuerda que el número de ingresos por infarto de miocardio y la mortalidad por enfermedad cardiovascular se han reducido tanto en España como en los otros países que han puesto trabas al humo, según constatan los estudios científicos. Bertomeu pide al Gobierno que valore las consecuencias antes de actuar. “La modificación de la actual ley repercutiría, sin duda, en la salud, en un aumento de los costes sanitarios y una mayor mortalidad”, señala.

Al presidente del CNPT no le gusta basar su defensa de una ley en el argumento financiero. Pero, orillando la cuestión de la salud pública, que es incontestable, las razones económicas también están ahí. Cuando empezó a replantearse su antigua legislación del tabaco, la Comisión Europea quiso saber con cierta precisión el coste que supone, y encargó un estudio a la consultora GHK. Las cifras son apabullantes. El gasto que generan a los sistemas públicos de salud los tratamientos de enfermedades atribuidas al tabaco supuso 25.000 millones de euros en 2009, lo que equivale al 2,9% del gasto sanitario total en la UE de los 27. O al 0,22% del producto interior bruto de estos países. A lo que habría que sumar las pérdidas por absentismo y falta de actividad, que supusieron a la economía de la UE unos 7.000 millones de euros en 2009.

“Los productos del tabaco no deberían parecer juguetes o cosméticos ni tener sabor a vainilla o chocolate”, aseguró esta semana el comisario de Sanidad europeo, Tonio Borg. Está decidido a sacar adelante la nueva directiva: “Europa necesita legislación sólida”

Rodríguez recuerda, además, que la ley se aprobó con consenso en el Congreso y tras un amplio debate social. Además, subraya, ha funcionado: la exposición al tabaco descendió entre clientes de bares y restaurantes hasta un 70% entre 2009 y 2012, según datos de la Comisión Europea. Además, la normativa antitabaco cuenta con apoyo social. El 82% de los ciudadanos se niega a cualquier cambio que permita fumar en casinos o salas de juego, según una encuesta a más de 8.000 ciudadanos elaborada recientemente por la Semfyc.

Permitir fumar en Eurovegas no es baladí. Los expertos alertan de que si el Gobierno hace una excepción con este complejo de ocio y congresos estará creando un peligroso precedente para el resto de locales y comunidades autónomas y también, sostiene el presidente de la CNTP, para el resto de países europeos. “El lobby tabaquero está tratando de meter una bomba de profundidad en los avances conseguidos por la ley. Una bomba, además, de relojería, porque acto seguido los demás van a solicitar también la vuelta del tabaco a sus establecimientos”, sostiene Rodríguez Sendín.

Noticia comentada por Adelaida Lozano Polo. Tesorera del CNPT y representante de FAECAP.

En plena celebración del Día Mundial sin Tabaco este artículo expone la delicada situación actual en relación al control del tabaquismo en nuestro país. Por un lado recopila la opinión de diversos "actores" que participan activamente en el movimiento de control de tabaquismo y por otro lado las autoras describen las principales amenazas con las que nos encontramos: lobby negativo de la industria del tabaco, políticos que incumplen la legislación, posible modificación de la norma de fumar en Eurovegas...