Baja un 20% en ocho años la tasa de personas trabajadoras que fuma

La media del tabaco que consumen los cacereños ha pasado de 20 a 10 cigarrillos al día, según un estudio a 2.500 personas

«La noticia es buena: el número de cacereños que fuman ha bajado mucho en poco tiempo, y los que siguen fumando lo hacen la mitad», afirma el neumólogo José Antonio Pinto Blázquez. Él y la doctora Teresa García-Margallo Marfil han dirigido un estudio elaborado para la Sociedad de Prevención de Ibermutuamur de Cáceres, en el que se aprecia el impacto que ha tenido la ley antitabaco de 2005 sobre la población laboral local. «Antes, en el año 2005 fumaban más de la mitad de los trabajadores de Cáceres, la prevalencia del tabaquismo era del 53,6%, cuando ahora sólo fuma uno de cada tres, el 32,5%». Es decir, 21 puntos menos.

Las conclusiones se han logrado tras analizar los exámenes de salud realizados a 2.500 trabajadores durante un año. Se les ha abierto un historia clínica detallada sobre su hábito tabáquico, se les ha realizado una exploración física completa y una espirometría forzada para ver su capacidad pulmonar y una cooximetría para determinar el nivel de monóxido de carbono en el aire espirado. Otra noticia positiva del estudio, según destaca José Antonio Pinto, es que además de que la gente fuma menos, los que todavía mantienen el hábito lo hacen en menor medida. Las conclusiones alcanzadas indican que «antes de la ley antitabaco, nuestros trabajadores fumaban una media de veinte cigarrillos al día, y en la actualidad esa media es diez cigarrillos al día».

En el estudio también se observa que los hombres siguen fumando más que las mujeres -coincide con los datos nacionales, que apuntan que el tabaquismo es más frecuente entre los varones, un 37,6%, que entre ellas, 24,7%-, pero su consumo ha descendido, mientras que las mujeres lo hacen cada vez más. De hecho, en el segmento más joven de población, la prevalencia entre ambos sexos se iguala. «Si separamos a los fumadores por grupos de edad, hay una clara mayoría de fumadores entre los 16 y 24 años», comenta José Antonio Pinto, que destaca los beneficios para la salud de la ley antitabaco, al considerar que la gente fuma menos por no poder hacerlo en su lugar de trabajo ni en los bares. Según los últimos datos publicados en la Encuesta Nacional de Salud del año 2009, la prevalencia de tabaquismo en la población española de más de 16 años se sitúa en un 31,5%, observándose un descenso desde 1987, cuando la prevalencia era del 38,4%.

El neumólogo Pinto asegura que aunque España sigue siendo uno de los países de la Unión Europea que presenta una mayor prevalencia de consumo de tabaco, existen indicios que muestran claramente una tendencia descendente del tabaquismo en nuetro país. «Es posible -avanza- que esta tendencia se acentúe con la irrupción del nuevo marco social en el que nos movemos tras la entrada en vigor de la ley antitabaco de 2005».

Opina igualmente que es muy importante seguir desarrollando campañas contra el tabaquismo. En otro estudio realizado hace dos años, Pinto destacó que el 6% de los cacereños que trabajaban sufrían una Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), y la gran mayoría de ellos (el 85%) no lo sabía, por lo que recomienda a los fumadores que a partir de los 40 años se sometan a una espirometría para ver su estado de salud.
Las EPOC representan la quinta causa de muerte en los hombres y la octava en las mujeres. Cuanto más pronto se diagnostique, antes se consigue frenar su progresión y el tratamiento produce mejores resultados.

Fuente: hoy.es

Noticia comentada por Adelaida Lozano Polo. Tesorera del CNPT y representante de FAECAP.

Este estudio es un claro ejemplo de los beneficios que reporta a la sociedad la ley actual sobre tabaquismo. El hecho de estar regulado el consumo de tabaco en los lugares de trabajo ha contribuido a que muchas personas se planteen dejar de fumar y a que otras al menos reduzcan el número de cigarrillos consumidos.

Tal y como explican los investigadores la Ley 28/2005 ha tenido un fuerte impacto en la salud de los trabajadores de Cáceres, entre los que ha disminuido la prevalencia tabáquica en 21 puntos, pasando del 53,6% al 32,5%. Estos datos son positivos, pero todavía reflejan que no debemos quedarnos satisfechos y que hay que seguir impulsando medidas de prevención y control del tabaquismo, dado que en España todavía tenemos unas tasas de fumadores muy elevadas.

Entre las medidas a adoptar se encuentran los programas de ayuda para dejar de fumar que deben ser accesibles a toda la población principalmente a través de Atención Primaria de Salud, pero también desde los servicios de prevención de riesgos laborales. Por otra parte, sigue siendo necesario realizar intervenciones en medios de comunicación de masas, las conocidas campañas, para informar a la población del perjuicio del tabaco, tanto de fumarlo como de estar expuesto a su humo.