Un fumador canario responsabiliza a Sanidad de su enfermedad pulmonar

El demandante defiende que la pasividad de los altos cargos de la administración ante las sustancias que la industria añade al tabaco constituye un delito tipificado

Un enfermo de cáncer tinerfeño ha presentado una denuncia contra altos cargos del Ministerio de Sanidad y de la Comunidad Autónoma Canaria "por los daños que el tabaco le ha ocasionado". Se trata de un hombre de 50 años que reside en La Laguna y que sufre una grave enfermedad pulmonar de la que "existen evidencias médicas de que se ha producido a causa de su adicción a los cigarrillos", manifiesta su abogado, Fernando Osuna.

Su denuncia se suma a la de otros afectados que han realizado el mismo trámite legal en Madrid, Barcelona, Valencia, La Coruña y Palma de Mallorca. Se trata de personas que han perdido algún familiar a causa de alguna enfermedad relacionada con el consumo del tabaco o bien, como consecuencia de ese hábito, sufren ellos mismos severas patologías.

"Realizamos la denuncia porque entendemos que las autoridades sanitarias han faltado a su compromiso legal de velar por la salud de los ciudadanos", manifiesta Osuna, "pretendemos que se abra una investigación y se diriman responsabilidades". Entienden que la Administración actúa de forma negligente por permitir que las compañías tabaqueras incluyan en los cigarrillos sustancias nocivas y adictivas, sin tener en la mayoría de los casos constancia sobre ellas.

Para los denunciantes es "intolerable que el Estado mire hacia otro lado en un asunto de tanta repercusión sanitaria y que prime el efecto recaudatorio del tabaco frente a la salud de los españoles".

Sin embargo, el abogado aclara que la denuncia no se interpone a razón de las sustancias que de forma generalizada se sabe que contienen los cigarrillos, –como el tabaco, la nicotina o el alquitrán–, sino por permitir que las compañías tabacaleras hayan incluido "hasta tres centenares de sustancias", que "son muy perjudiciales y pueden causar incluso la muerte". Osuna aclara además que muchas de ellas potencian la adicción a los cigarrillos por lo que "no interesa suprimirlas".

Los denunciantes ven en esta permisividad una "clara responsabilidad" ya que los altos cargos del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad tienen "la obligación de exigir a toda empresa que comercializa un producto de consumo masivo pruebas de su inocuidad".

Es un contrasentido, manifiesta, que, por un lado, reconozcan en la ley que regula la venta de cigarrillos que el tabaquismo es la primera causa aislada de mortalidad y que existe evidencia científica sobre los riesgos para la salud, y por otro permita su comercialización sin ningún control.
Tampoco se muestran conformen con la inclusión de mensajes de advertencia en las cajetillas de tabaco, que no consideran un eximente de la responsabilidad. En la denuncia incluyen que a pesar de que se trata de una iniciativa que presuntamente se tomó para advertir a la población de los riesgos que conlleva consumir cigarrillos, por el contrario se buscaba la "impunidad legal" de la industria, ya que ahora nadie puede alegar que no conoce los efectos perjudiciales del tabaco. Sin embargo, ellos consideran que estas advertencias no son aplicables cuando se trata de los "efectos negativos que producen las sustancias que no se conocen".

La denuncia está dirigida a altos cargos de la Administración como el secretario general de Sanidad y Consumo, el director general de Salud Pública o el presidente para el comisionado del mercado del tabaco, pero no incluye nombres porque se entiende que esos cargos han sido ocupados por varias personas a lo largo del tiempo.

Comentario. José-Luis Díaz-Maroto Muñoz. Médico. Miembro del CNPT

Una vez más, seguimos con el doble mensaje, por un lado la administración sanitaria autoriza la venta de un producto, el tabaco, que produce enfermedad y muerte, y por otro lado, advierte que  fumar perjudica a la salud. Es una incongruencia, y el denunciante tiene toda la razón. Como se puede autorizar un producto totalmente tóxico y además cancerígeno.

La administración sanitaria debe velar por la salud de la población, no puede permanecer de espaldas a esta situación. No sirven las advertencias sanitarias de las cajetillas de tabaco, hay que tomar medidas urgentes. Se sabe que ahora es imposible  que de la noche a la mañana se prohíba la venta de este producto tan dañino, pero se pueden hacer muchas actividades para que los fumadores dejen de fumar y para que los niños y los jóvenes no se inicien en el consumo de tabaco.

Faltan campañas de sensibilización y mensajes que de forma constante informen de lo que contiene este producto, aunque claro está sería una vergüenza que la propia autoridad sanitaria comentara esto.

En definitiva, es un problema que se ha escapado de las manos, pero que hay que intentar darle una solución