La ciudadanía se muestra favorable a no fumar en espacios públicos

Tres de cada cuatro ciudadanos o ciudadanas (76,8%) están de acuerdo con la prohibición de fumar en espacios públicos cerrados

Algo más de tres de cada cuatro españoles o españolas se manifiestan de acuerdo con la prohibición de fumar en espacios públicos cerrados, de acuerdo con los datos del sondeo del servicio de Índices de opinión pública (IOP) de SIMPLE LÓGICA, partner de GALLUP en España.

Representan una clara mayoría (76,8%) los ciudadanos y ciudadans que se muestran de acuerdo con la prohibición de fumar en lugares públicos, en tanto que sólo el 15,1 se manifiesta en desacuerdo y el 7,5% no se pronuncia en un sentido ni en otro.

Estos datos ponen de manifiesto un elevado nivel de aceptación de uno de los aspectos de la normativa que regula el consumo de tabaco y que en su momento pareció de los más conflictivos, especialmente por el impacto que se suponía que tendría en algunos sectores de actividad económica. Sin embargo ese nivel de aceptación no es homogéneo entre los distintos segmentos de la población.

La proporción de quienes se muestran de acuerdo es ligeramente superior entre las mujeres (78,9%) que entre los hombres (74,7%) y también es ligeramente inferior entre los que tienen de 18 a 24 años (72,6%) con respecto a la que se aprecia entre quienes tienen una edad superior.

Se observan diferencias de opinión más claras en función del nivel de estudios y del estatus social, siendo superior el nivel de acuerdo con la prohibición a medida que se asciende en las escalas de esas dos variables. Así, mientras entre quienes tienen estudios primarios o inferiores representan un 73,3% quienes están de acuerdo con la prohibición y entre los de clase media-baja o baja un 71,8 %, entre los que tienen estudios universitarios el porcentaje de quienes están de acuerdo con la prohibición se sitúa en el 85,6% y entre los de clase media alta o alta en el 83,7%.

Las diferencias de opinión son incluso más acusadas si atendemos a los datos que se registran en función de la relación de los entrevistados con el hábito de fumar, aunque siguen siendo mayoría, incluso entre los fumadores, quienes se declaran de acuerdo con la prohibición. Efectivamente entre quienes fuman representan el 65,1% los que están de acuerdo con la prohibición y es apreciablemente superior el porcentaje de quienes se pronuncia en el mismo sentido entre los ex fumadores (81,3%) y entre quienes nunca han fumado (81,8%).

Aparecen también diferencias de opinión asociadas a los algunos hábitos de diversión y entretenimiento como es la frecuencia con que se acude a locales de ocio, preferentemente nocturno. Hay que señalar que entre quienes acuden frecuentemente a esos locales de ocio la proporción de quienes se manifiestan de acuerdo con la prohibición de fumar en establecimientos públicos cerrados (69,9%) es apreciablemente inferior al que se registra entre quienes acuden a esos locales de ocio sólo ocasionalmente o no lo hacen nunca o casi nunca (≥77,1%).

También se ha tratado de saber hasta qué punto los ciudadanos se muestran
dispuestos a aceptar un cambio de la normativa que regula el consumo de tabaco para favorecer la inversión y la creación de empleo, tal como en ocasiones se ha reclamado desde sectores como el de la hostelería y de algunas actividades relacionadas con el ocio, teniendo en cuenta las dificultades socioeconómicas actuales existentes en la sociedad española.

Algo menos de la mitad de los españoles (48,5%) se manifiestan en contra de una modificación de la normativa que regula el consumo de tabaco, aunque sea con ese objetivo de favorecer la inversión y la creación de empleo. No obstante, también es relevante la proporción (36,1%) de quienes se manifiestan a favor de ese planteamiento de modificación de la legislación actual.

Se observa que la proporción de quienes se manifiestan en contra de la modificación de la normativa es algo superior entre las mujeres (50,0%) que entre los hombres (46,9%), mientras que entre ellas el porcentaje de las que se pronuncia a favor del cambio se sitúa en el 32,9% y entre los hombres se sitúa en el 39,2%.

También en este punto se observan diferencias significativas en función del nivel de estudios y clase social de los entrevistados. La proporción de quienes se manifiestan en contra de la modificación es significativamente superior entre los entrevistados con estudios universitarios (63,1%) y los de clase media alta o alta (62,2%) con respecto a la de quienes se pronuncian en el mismo sentido entre quienes tienen inferior nivel de estudios (≤47,0%) o los de clase media, media baja o baja (≤46,4%).

La diferencia de opinión es también clara en función de la relación con el hábito de fumar existente entre los entrevistados. Así, entre los fumadores el porcentaje de los partidarios de modificar la normativa (46,2%) es superior al de quienes se manifiestan en contra (38,7%). La proporción de quienes se manifiestan en contra del cambio, sin embargo, es significativamente superior entre los ex fumadores (50,0%) y quienes nunca han fumado (54,5%), mientras que en ambos colectivos es significativamente inferior la proporción de quienes se muestran a favor, situándose respectivamente en el 36,0% y 29,4%.

Así mismo, hay que señalar que, entre quienes manifiestan acudir a locales de ocio preferentemente nocturno, es significativamente superior el porcentaje de los partidarios de que se modifique la ley que regula el consumo de tabaco para favorecer la inversión y creación de empleo (49,9%), con respecto al que se registra entre quienes acuden sólo ocasionalmente a ese tipo de establecimientos o no lo hacen nunca (≤35,3%).

Comentario. José-Luis Díaz-Maroto Muñoz. Médico. Miembro del  CNPT

Una noticia con unos resultados muy alentadores. Se cumple ahora el tercer aniversario de la actual  Ley 42/2010, de 30 de diciembre, por la que se modifica la Ley 28/2005, de 26 de diciembre, de medidas sanitarias frente al tabaquismo y reguladora de la  venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco.

Los que trabajamos en la prevención del tabaquismo, nos despertamos el día 1 de enero de 2011, con un sueño cumplido, la esperada ley. Estábamos de enhorabuena, ya que de esta forma, todos los trabajadores sin distinción podrían ejercer su trabajo sin estar expuestos al humo del tabaco, fundamentalmente los de los sectores del ocio y de la hostelería.

Además, se consiguió que se comenzara a observar por la población española que lo normal era no fumar en los espacios cerrados
Como era de esperar en los primeros días o quizás semanas, existieron situaciones conflictivas, sobre todo de los dueños de algunos establecimientos que oponiéndose a la nueva ley, pretendían que se fumase en su interior, invocando la libertad y las posibles pérdidas económicas.

Ahora, como indica el artículo, los ciudadanos lo tienen muy claro y se han dado cuenta de que lo más importante es la salud y que los ciudadanos siguen asistiendo a los locales de ocio y de la hostelería sin ningún problema, respirando aire no contaminado por humo de tabaco
Por cierto, hay que resaltar que la población en una amplia mayoría entendieron  y cumplieron la nueva ley, desde el minuto uno, de una manera ejemplar.