El PP rechaza en el Senado endurecer la ley que regula el cigarrillo electrónico. 

Desoye las peticiones de sociedades médicas y científicas

El Grupo Parlamentario Popular ha rechazado en el Senado las más de 200 enmiendas presentadas por la oposición a la ley de reforma Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios durante el debate en la Comisión de Sanidad y Servicios Sociales, que ha aprobado el dictamen con los votos del PP y el rechazo del resto de grupos parlamentarios. Además, se han rechazado cinco vetos de la oposición.

El texto irá a pleno de la Cámara Alta la próxima semana y, de no incorporarse ninguna modificación respecto al remitido por el Congreso, pasaría directamente a su publicación en el BOE, sin tener en cuenta las recomendaciones de los especialistas que habían pedido una normativa más estricta.

La norma regula, en otros, el uso y publicidad de los cigarrillos electrónicos que contienen nicotina y otros productos similares, así como el spam telefónico, las reclamaciones colectivas, o la nueva tarifa eléctrica, entre otros puntos.

Concretamente, se modifica la actual Ley Antitabaco para detallar los lugares donde se prohibirá el uso de los cigarrillos electrónicos, así como su publicidad y definición, y a falta de conocer la nueva directiva del tabaco, que se debatirá en el Parlamento europeo próximamente.

Este precepto responde al acuerdo adoptado entre el Ministerio de Sanidad y las comunidades el pasado mes de diciembre, por el que los cigarrillos electrónicos no se podrán usar en centros de las administraciones públicas y entidades de derecho público; también estará prohibido en los centros, servicios y establecimientos sanitarios, así como en los espacios al aire libre o cubiertos, comprendidos en sus recintos.

Y en el caso de los centros docentes o formativos, se prohibirá en los espacios al aire libre "salvo en los de centros universitarios y de los exclusivamente dedicados a la formación de adultos, siempre que no sean accesos inmediatos a los edificios y aceras circundantes".

También estarán vetados estos cigarrillos al aire libre en parques infantiles o zonas de juego para la infancia, siempre que estén acotados y contengan "equipamiento o acondicionamiento destinados específicamente para el juego y esparcimiento de menores".

En lo que respecta al transporte, su uso estará restringido en cualquier tipo de vehículos de transporte público urbano e interurbano, así como en transporte marítimo, ferroviario o aéreo. En este último caso, no obstante, la prohibición sólo afectará a aviones de compañías españolas o vuelos compartidos con compañías extranjeras.

Autorregulación publicitaria

Por otra parte, se establece el régimen de publicidad aplicable a estos dispositivos de forma que su promoción deberá hacerse exclusivamente en aquellos soportes y franjas horarias en los que no esté prohibida según la Ley del Tabaco. Así, se prohibirá su publicidad en la emisión de programas dirigidos a menores de 18 años y durante 15 minutos antes o después de la trasmisión de los mismos.

Además, en medios audiovisuales no se podrá ver su publicidad en la franja horaria comprendida entre las 16.00 y las 20.00 horas. En ningún caso se atribuirá a los dispositivos susceptibles de liberación de nicotina una eficacia o indicaciones terapéuticas que no hayan sido específicamente reconocidas por un organismo público competente; y en su publicidad no podrán aparecer menores de 18 años.

Éste era uno de los puntos criticado por varias sociedades médicas y científicas que la semana pasada enviaron al Senado una propuesta para que el cigarrillo electrónico se regule igual que el resto de productos del tabaco. Además de ampliar ese horario con restricción para la publicidad, los médicos había pedido al Gobierno que endurezca la fiscalidad sobre los e-cigars.

Comentario a la noticia: Joseba Zabala Galán- Médico de Salud Pública  XQNS- CNPT:

El Senado hace caso omiso a las recomendaciones de los sanitarios y rechaza modificar la regulación de los cigarrillos electrónicos.

Da vía libre a vapear en la hostelería y da vida a la publicidad "autorregulada" de estos dispositivos de dispensación de nicotina,  a la espera de la transposición de la Directiva Europea de los productos de Tabaco que  prohíbe tajántemente dicha publicidad.

Decisión política incomprensible y paso atrás para la Salud Pública de España.