La OMS pide que los e-cigs se traten como un problema de salud pública

Representantes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de organismos sanitarios catalanes han propuesto hoy que los cigarros electrónicos sean tratados como un problema estratégico de salud pública

Representantes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de organismos sanitarios catalanes han propuesto hoy que los cigarros electrónicos sean tratados como un problema estratégico de salud pública, igual que los cigarrillos de tabaco convencionales.

El director de "Tobaco Free Initiative" (Iniciativa Sin Tabaco) de la OMS, Armando Perruga, ha señalado que todavía no existe una evidencia científica ni información suficiente sobre los peligros a largo plazo de este tipo de cigarros, pero está demostrado que contienen sustancias tóxicas y cancerígenas iguales a las del tabaco.

Perruga ha participado junto con el secretario de la Agencia de Salud Pública de Cataluña, Antoni Mateu; el jefe de la Unidad de Control del Tabaco del Instituto Catalán de Oncología (ICO), Esteve Fernández, y el presidente del Consejo Asesor sobre Tabaquismo del Departamento de Salud de la Generalitat, Joan Ramon Villabí, en la jornada "Cigarrillos electrónicos: interrogantes abiertos" de la Agencia de Salud Pública de Cataluña celebrada esta mañana en Barcelona.

Los cigarros electrónicos se empezaron a comercializar hace una década, pero durante los últimos dos años se ha popularizado su uso, algo que Armando Perruga achaca a que las sustancias tóxicas que genera el vapor de los cigarros electrónicos están concentradas en términos y cantidades menores que en el humo del tabaco, y esto hace deducir a la población que son inofensivos.


Comentario: Joan Ramon Villalbí, miembro del Consejo Asesor del CNPT y del Consejo Asesor sobre Tabaquismo del Departamento de Salud de la Generalitat


"Los medios de comunicación van recogiendo el mensaje de que los cigarrillos electrónicos plantean riesgos. Si hace un año parecían transmitir tan solo el mensaje generado por los grupos que los crean y comercializan, el movimiento de prevención ha conseguido ir cambiando su percepción social. La Jornada realizada en Barcelona el 23 de abril ha contribuido recientemente a este proceso, como reflejan los medios.

Aunque internacionalmente hay un núcleo de profesionales que consideran los e-cigs una aportación muy valiosa a la reducción de riesgo, especialmente en Gran Bretaña, el consenso profesional va basculando más hacia un enfoque prudencial, y los expertos de la OMS van en la misma dirección. Este enfoque se fundamenta en la falta de datos fiables sobre su seguridad, y también en su uso por la industria tabaquera (que ya cuenta con una fuerte presencia en este campo), para debilitar la prevención. La reaparición de la publicidad en TV con imágenes que sugieren el fumar, y su intensa promoción como alternativa para no dejar de fumar son hechos incontestables.


Reconociendo que quizás puedan ser útiles para algunos fumadores que no pueden dejar de fumar, los profesionales de la salud hemos de seguir planteando que nuestra opción es recomendar dejar de fumar completamente y que no se pueden promover los e-cigs desde el sector sanitario. También planteamos que tanto su publicidad y promoción como su consumo deberían regularse de forma análoga a la del tabaco"