La campaña que hizo que 1,6 millones dejaran de fumar

La campaña "Consejos de ex fumadores", que empezó en 2012, es la primera financiada con fondos federales. La segunda parte se verá como un adelanto en comerciales de EEUU el 7 de julio.

En marzo del 2012, el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), una agencia del Departamento de Salud de Estados Unidos, lanzaron "Consejos", la primera campaña antitabaco financiada por el gobierno federal. Sus protagonistas no son actores, sino ex fumadores que en pocos segundos comparten sus historias personales para mostrar con casos reales cómo impacta el tabaquismo en su salud.

Ninguna de las personas que aparece en los anuncios es una excepción. Un estudio de el CDC calcula que por cada persona que muere en los Estados Unidos por fumar, otras 20 sufren enfermedades vinculadas al tabaquismo.

La campaña superó las expectativas. En septiembre del año pasado la revista The Lancet publicó los resultados de una evaluación de su impacto: gracias a la publicidad, más de 1,6 millones de personas intentaron dejar de fumar en Estados Unidos y unos 6 millones de no fumadores conversaron con sus amigos y parientes sobre los peligros del tabaquismo.

En 2013, el CDC lanzaron una nueva tanda de anuncios. A lo largo del año, la cantidad de llamados a la línea que ofrece para dejar de fumar aumentó un 75%, mientras que el tráfico en el sitio web de la campaña se incrementó 38 veces.

Esta semana se presentó la última ronda de publicidades, que comenzarán a circular en los medios estadounidenses a partir del 7 de julio. Esta tanda trata temas como la llamada "enfermedad de las encías", el tabaquismo durante el embarazo y el cáncer de pulmón. Se espera que unas 100 mil personas dejen de fumar definitivamente gracias a los "consejos".

Fuente: Mdzol.com

Comentario: Juan Carlos Melero. Psicologo de EDEX. Colaborador del CNPT

Cualquiera que se haya dedicado profesionalmente a la deshabituación tabáquica sabe que, con frecuencia, los argumentos más racionales para abandonar el tabaco tienen un impacto escaso en las personas. A estas alturas la información sobre las enfermedades ocasionadas directamente por el tabaquismo está ampliamente extendida. Pero la habilidad para considerar que esos riesgos son simples abstracciones que les ocurren a otras personas con mala suerte, reduce el impacto conductual de la información objetiva.
De ahí la necesidad de personalizar tales riesgos, para evitar que queden en meras conjeturas. Pasar de la estadística, siempre fría e impersonal, a ejemplos concretos de personas que, habiéndose considerado también ellas invulnerables durante años, tal vez décadas, de pronto se encuentran padeciendo patologías con las que nunca hubieran imaginado tener que bregar. Presentar la realidad que la persona adicta al tabaco puede pretender obviar. Y después hacer evaluaciones rigurosas que permitan determinar la eficacia de este tipo de campañas.