En busca del mensaje perfecto para dejar de fumar

¿Cómo convencer a un fumador para que deje de serlo? ¿Funcionan mejor los mensajes positivos o negativos?

¿Cómo convencer a un fumador para que deje de serlo? ¿Funcionan mejor los mensajes positivos o negativos? La respuesta no es categórica. Según un nuevo estudio que acaba de ver la luz en la revista Nicotine&Tabacco Research, depende de la confianza que cada individuo tenga en su capacidad para abandonar este hábito que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), causa la muerte de seis millones de personas cada año en todo el mundo.

Los cigarrillos causan cáncer. Pero no es lo mismo que decir que dejar de fumar reduce el riesgo de cáncer. Y tampoco es igual si lo lee o lo escucha una persona que considera que puede dejar de comprar cajetillas cuando quiera que alguien que no cree en sus posibilidades para liberarse de esta esclavitud.

Concretamente, para los primeros, el éxito incrementa cuando reciben mensajes en positivo, tales como dejar de fumar reduce el riesgo de muerte por tabaco. Para este grupo de personas, la Fundación Española del Corazón transmite otras ideas sobre las ventajas de decir adiós a esta adición. Por ejemplo: "A los tres días de abstinencia no quedarán restos de nicotina en su cuerpo, lo que les hará recuperar el olfato y el gusto [...] A la semana, los bronquios recuperarán el tono y su función, haciéndose más elástico y menos sensibles a la acción de virus y bacterias". Como argumenta, disminuirán las probabilidades de infecciones broncopulmonares hasta casi desaparecer y los varones notarán una evidente mejoría en su función eréctil. Al cabo de seis meses, las toses, los estornudos, los sofocos y el cansancio crónico habrán pasado a formar parte del pasado. "El exfumador habrá recuperado entre un 15% y un 20% de su capacidad cardiopulmonar". A los cinco años, el riesgo del exfumador será idéntico al del que nunca fumó y a los 10 años, las probabilidades de sufrir algunos tumores broncopulmonares, de laringe, de lengua, de vejiga o de mama (por esta razón) habrán desaparecido. Pasados 15 años, también el riesgo de infarto de miocardio se iguala al de los nos fumadores.

Datos alentadores que, sin embargo, no consiguen adeptos entre los fumadores que no se ven capaces de decir adiós a los cigarrillos. Sus oídos y su cerebro prestan más atención a los mensajes centrados en la pérdida de salud, es decir, los que subrayan que fumar puede matar, reduce la fertilidad de los hombres, provoca impotencia, provoca cáncer, enfermedades coronarias, duplica el riesgo de cáncer cervical, destruye los pulmones, provoca ataques de corazón, infartos, discapacidades severas, causa nueve de cada 10 cánceres de pulmón... Son precisamente algunas de las frases de las cajetillas de tabaco, en las que también se anuncian los riesgos para el bebé si fuman las embarazadas. Enunciados como Fumar daña a tus hijos, familia y amigos son los que funcionan mejor en el colectivo de personas que ven difícil dejar de fumar. De los casi seis millones de personas que mueren por culpa del tabaco, más de 600.000 son no fumadores expuestos al humo secundario.

Como explica Francisco Camarelles, vicepresidente del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), hay varios elementos que influyen en el individuo para adoptar un cambio de conducta: "las razones que le lleva, las dificultades a las que se enfrenta y su capacidad para superarlas y la disponibilidad. Depende de las circunstancias de cada uno habrá quien se sienta mas y menos capaz de olvidar el tabaco. A los primeros, los mensajes positivos les refuerzan mas que los negativos y a los segundos, que son quienes lo ven mas complicado, los mensajes negativos animan más por el impacto emocional que transmiten.

Con el objetivo de identificar la mejor estrategia para disuadir a los fumadores, ahora que la FDA está estudiando nuevos requisitos de las etiquetas de advertencia, un equipo de expertos del Centro Integral del Cáncer de Georgetown Lombardi en Washington han analizado los casos de 740 fumadores que han sido expuesto a varios tipos de mensajes.

La mayoría de las advertencias utilizadas hasta la fecha en los paquetes de tabaco, tanto de EEUU como del resto del mundo, son mensajes referentes a la pérdida de salud. Como señala Camarelles, "parece que las últimas tendencias apuntan que las ideas en negativo pueden ser más efectivas". Sin embargo, aclara el principal autor de la investigación que se acaba de publicar, Darren Mays, dados los resultados, "es posible que no sean suficientemente convincentes para muchos fumadores", por lo que quizás podrían diseñarse campañas teniendo en cuenta los dos tipos de estrategias, para conseguir que más fumadores abandonen este pernicioso hábito.

De cara a las campañas de concienciación, señala Camarelles "tendríamos que hacer dos tipos de campaña, tanto en positivo como en negativo". De todas maneras, el problema es que "en España las campañas en este sentido brillan por su ausencia". "Nosotros hemos pedido directamente al Ministerio de Sanidad, el desarrollo de campañas, que sabemos que es una de las cosas que funciona. Luego ya habría que si alternamos mensajes en positivo o en negativo".

Una de las conclusiones de los CDC en la última campaña que han tenido, relata Camarelles, es que los mensajes (que suelen ser negativos) deben ir siempre acompañados de una linea telefónica o un enlace a una web o un sistema de salud para que la gente pueda llamar, entrar en una web o acudir a su médico de familia para que le ayude a dejar de fumar". Esto "aumentaría la disponibilidad del fumador a cambiar".

Si "queremos ir reduciendo el porcentaje de fumadores en España, que lo tenemos casi en el 24% (en California por ejemplo es del 15%, en Australia del 18%), aun nos queda camino por recorrer", puntualiza Camarelles.

Lo que si "tenemos son las advertencias sanitarias en las cajetillas de tabaco, reguladas por la directiva europea". Hasta la fecha, todas incluyen mensajes en negativo: fumar mata, produce impotencia, se caen los dientes...

Fuente: El mundo

Comentario del CNPT:

No todos los mensajes dirigidos a promover el abandono del consumo de tabaco son efectivos para todas las personas fumadoras. Aunque hay estudios que muestran que los que tienen un enfoque negativo, mostrando los efectos devastadores del consumo de tabaco, consiguen más motivar a las personas a dejar de fumar. Sin embargo hay un grupo de población, cuya motivación no está sujeta a ver los perjuicios, sino a conocer los beneficios de una vida sin tabaco. Además, aquellas intervenciones centradas en sensibilizar negativamente a la población, para que sirvan para dejar de fumar, tienen que ir acompañadas de información de unidades de deshabituación, bien a través de Web, líneas telefónicas, consultas específicas, etc... No se trata tanto de infundir el miedo, sino de mostrar los riesgos y cual es la salida a los problemas que conlleva el tabaquismo, que no es otra que dejar de fumar.

La cuestión es que son necesarias intervenciones de información, sensibilización y motivación para dejar de fumar, y que hay que facilitar ayuda a estas personas para conseguir la abstinencia tabáquica. Sin embargo, en nuestro entorno estas intervenciones son limitadas. No hay importantes "campañas" nacionales de prevención del tabaquismo, desde hace mucho tiempo. Tampoco existen recursos de ayuda para dejar de fumar de fácil acceso, a través de las nuevas tecnologías, dirigidas a toda la población española. No hay que dejarlo todo en la mano de la información de los paquetes de tabaco, sino que los gobiernos y las administraciones sanitarias deberían de llevar acabo más medidas de educación para la salud, de prevención y de tratamiento del tabaquismo. En materia de control, prevención y tratamiento del tabaquismo, a España aún le queda mucho por hacer, aunque se hayan tenido buenos resultados con las últimas medidas legislativas dirgidas a promover espacios libres de tabaco.