El consumo de cigarrillos entre personas adultas de EEUU alcanza un mínimo histórico en 2013 desde el año 2009

Cerca de un 17,8% de los adultos estadounidenses fumó cigarrillos en 2013 frente al 20,9% del 2009

El consumo de cigarrillos entre los adultos de EEUU tocó el año pasado su menor nivel desde que se tiene registro, una baja provocada por el aumento de los precios, políticas que favorecen zonas libres de humo y campañas antitabaco, según ha informado este miércoles los Centros para el Control y Prevención de enfermedades.

Cerca de un 17,8 por ciento de los adultos estadounidenses fumó cigarrillos en 2013, una importante caída frente al 20,9 por ciento de 2005 y del 42,4 por ciento de 1965, cuando el gobierno de Estados Unidos comenzó a llevar el registro sobre el consumo de tabaco, tal y como añade la agencia federal de salud.

Si bien el descenso continuo es alentador, Brian King, un asesor científico d alto rango de la Oficina sobre Consumo de Tabaco y Salud de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), ha explicado que la tasa no va rumbo a cumplir la meta federal de reducir la cantidad de fumadores a un 12 por ciento antes del 2020.

"Necesitamos acelerar la magnitud del descenso", ha apostillado. El consumo de tabaco sigue siendo la principal causa de enfermedades prevenibles de los CDC. Los fumadores estadounidenses consumieron un promedio de 14,2 cigarrillos por día en 2013, frente a los 17,6 del 2005.

Los CDC añaden que un mayor acceso a medicamentos y programas que ayudan a los fumadores a dejar el hábito han contribuido a esta caída en las tases de consumo de tabaco. La región central de Estados Unidos tiene la mayor tasa de consumo de cigarrillos entre adultos, y la costa occidental la más baja, según el estudio.

La agencia también ha expresado su "preocupación" por el mayor uso de cigarrillos electrónicos -- cartuchos alimentados por baterías que producen un vapor con nicotina para que el "fumador" inhale--, narguiles y pipas de agua.

El uso de cigarrillos electrónicos por estudiantes de secundaria se triplicó desde el 2011 al 2013, con hasta un 4,5 por ciento, según un sondeo del CDC divulgado la semana pasada.

Los riesgos y beneficios potenciales de los cigarrillos electrónicos son objeto de un duro debate, debido a la falta de evidencia científica de largo plazo sobre su seguridad.

Fuente: Europapress

Comentarios de Joan R Villalbí, Director de Calidad de la Agència de Salut Pública de Barcelona y exPresidente del CNPT.

EEUU ha registrado un nuevo descenso en la prevalencia del tabaquismo, hasta un 17,8% de fumadores, con un 14,24% de fumadores diarios. Estos datos representan un progreso muy importante, que a países como el nuestro le plantean metas a alcanzar a medio plazo. Recordemos que nuestros últimos datos (de la ENSE 2011-12) sitúan las cifras equivalentes en España en un 27% de fumadores, con un 24% de fumadores diarios (la diferencia corresponde al desfase del curso de las epidemias en ambos países, más tardía en su desarrollo en nuestro caso, y sobretodo a la casi inexistencia de políticas preventivas en España hasta bien entrados los años ochenta).

Uno de los aspectos que los datos del CDC ponen de manifiesto son las diferencias entre subgrupos. Los varones fuman más, los jóvenes también; fuman más las capas sociales más desfavorecidas y con menor instrucción, así como algunas minorías étnicas. Hay ciertas diferencias entre grandes territorios: el Oeste y el Nordeste fuman menos que el Centro y el Sur de los EEUU. Las diferencias territoriales se agudizan aún más si las vemos estado por estado, que es el ámbito donde el grueso de las políticas de prevención efectivas se produce en los EEUU. El CDC en su breve informe no aporta estos datos, aunque los conoce. Allí se aprecia que Kentucky o West Virginia, estados sin leyes de espacios sin humo, con mínima carga fiscal sobre el tabaco, y con pocas acciones de prevención tienen prevalencias del 27 o 28%, mientras que Massachussets o New York están en un 18%, California en un 13%, y Utah en un 11% (en este estado, la influencia de la religión mormona que prohíbe fumar y el alcohol es notoria). No vemos diferencias comparables en España, donde las prevalencias oscilan mucho menos entre CCAA (con la excepción de Ceuta y Melilla, dónde son muy inferiores). Probablemente esto sea así por que aquí algunas políticas clave para el control del tabaquismo se dirimen a nivel central, y el peso de las políticas autonómicas es limitado.