El consumo de tabaco es más mortífero que lo que creíamos

Un estudio demuestra que la adicción a la nicotina mata más de lo que se pensaba. Hay enfermedades que tienen relación con fumar que no se habían tenido en cuenta

Será dentro de un mes, aproximadamente. El 17 de marzo de este año comienza en Abu Dhabi (Emiratos Árabes Unidos) la Decimosexta Conferencia Mundial sobre Tabaco y Enfermedades Crónicas. Cinco días completos de presentaciones científicas, debates, denuncias y propuestas para tratar de bajar la enorme mortalidad que fumar causa cada año en el mundo.

Asistirá mucha gente importante y el evento tiene el patrocinio de la Organización Mundial de la Salud. Se han presentado casi 1.000 trabajos. Habrá que estar atento a lo que dé de sí la reunión.

Mientras tanto, quizá hoy convenga fijarse en un extenso estudio que acaba de publicar en su último número el New England Journal of Medicine. En él se revisan las diferentes patologías que causa el tabaco, cómo buena parte de ellas acaban con la vida del fumador y, lo que es muy importante, se concluye que la adicción a la nicotina mata bastante más de lo que hasta ahora se pensaba, incluso debido a enfermedades que no han estado antes entre las que provocaba el cigarrillo.

Es un estudio impresionante, en el que se han seguido durante 11 años a 421.738 personas mayores de 55 años, en EEUU. Los autores proceden de las mejores instituciones del país: el Instituto Nacional del Cáncer, la Universidad de Harvard, la Sociedad Americana contra el Cáncer...

La conclusión es clara, el tabaco tiene mayor mortalidad de lo que se sospechaba. Y la tiene no porque se hayan ajustado al alza los números de muertos que producen las patologías asociadas hasta ahora al tabaco. No. Lo que ocurre es que hay otras enfermedades que no se habían tenido en cuenta aún, pero que también tienen una estrecha relación con fumar.

Por supuesto que el cáncer de pulmón, el de laringe, de esófago, la enfermedad pulmonar crónica y las trombosis que causan infartos de miocardio y cerebrales se llevan la palma de las muertes que produce el tabaco. Sin embargo, que la aterosclerosis de per se, el aneurisma de aorta, las infecciones, la hipertensión arterial, la miocardiopatía hipertensiva, la cirrosis y hasta el cáncer de mama -problemas que antes no habían sido asociados al tabaco- están ahora seriamente ligadas "al vehículo que transporta nicotina", como eufemísticamente se denomina al cigarrillo, era muy poco conocido.

Los autores opinan que su trabajo es una sólida prueba de que el tabaco es bastante más dañino de lo que se suponía, y que en EEUU causa 60.000 muertos más cada año que hay que añadir a los 437.000 fallecimientos debido a su consumo. Si extrapolamos a España, por ejemplo, -y aún reconociendo que aquí fumamos más que al otro lado del Atlántico- tendríamos que sumar, como poco, 6.000 muertos anuales más a nuestra lista, que es de 55.000.

Para el año 2020, no falta tanto, cada una de las 5 primeras causas de muerte en el mundo se deberá al tabaco, de acuerdo con un libro que se acaba de publicar. Para tenerlo en cuenta.

Fuente: El Mundo

Comentario del CNPT:
Esta noticia se basa en un nuevo estudio publicado en el New England Journal of Medicine sobre tabaco y mortalidad. En el estudio que concluye que la lista de patologías relacionadas con el tabaquismo es mayor de lo que actualmente se reconoce en el informe del Surgeon General de EEUU “Las consecuencias del Tabaquismo en la Salud- 50 años de progreso”.


Según este estudio la lista de consecuencias perjudiciales del tabaquismo debe incluir la insuficiencia renal, isquemia intestinal, enfermedad cardíaca hipertensiva, infecciones, diversas enfermedades respiratorias, y de mama y cáncer de próstata. Se ha observado un exceso de mortalidad del 17% entre las personas fumadoras que se debe a la asociación con causas que no están establecidas actualmente como atribuibles al consumo de tabaco.
Los resultados del estudio realizado por Carter et al. corroboran que las estimaciones anteriores realizadas en  EEUU sobre  muertes prematuras a causa del tabaquismo han subestimado considerablemente la carga de consumo de tabaco en la sociedad.
 
Ante estos datos aplastantes, queda patente la imperiosa necesidad de ayudar a las personas a dejar de fumar y los profesionales sanitarios tenemos un papel primordial en este sentido, sin olvidar que es la administración sanitaria la que ha de facilitar los servicios y recursos necesarios para ello. En España no existe un red asistencial para ayudar a las personas a dejar de fumar, ni en atención primaria ni en especializada. Hay muchas desigualdades entre los servicios existentes en distintas Comunidades Autónomas y no se financia el tratamiento del tabaquismo, al igual que se realiza con cualquier otra patología, siendo el tabaquismo la principal causa de muerte evitable en nuestro país.
 
Si realmente queremos frenar la morbimortalidad asociada al consumo de tabaco, además de las medidas de control, hay que apostar por medidas asistenciales universales, accesibles y basadas en las evidencias científicas. El Ministerio de Sanidad y los Servicios regionales de Salud tienen todavía mucho trabajo por hacer en este sentido, para proteger la salud y asegurar la equidad de la población española.