Consejos para proteger del tabaco a los fumadores pasivos

Ni la ventilación ni la filtración, ni siquiera ambas combinadas, sirven para reducir la exposición al humo

No hay un nivel seguro de exposición al humo de tabaco ajeno. El tabaquismo pasivo es causa de graves enfermedades cardiovasculares y respiratorias, entre ellas la cardiopatía coronaria y el cáncer de pulmón, en el adulto; de síndrome de muerte súbita en el lactante, y de bajo peso al nacer en el feto.

Ni la ventilación ni la filtración, ni siquiera ambas combinadas, pueden reducir la exposición al humo de tabaco en espacios interiores a niveles que se consideren aceptables. Los entornos totalmente exentos de humo de tabaco ofrecen la única protección eficaz. Contrariamente a la creencia común, tanto fumadores como no fumadores están de acuerdo en que haya entornos sin humo de tabaco.

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha editado un boletín 'on line' donde aclara qué se debe hacer para proteger a los no fumadores de la exposición al humo de tabaco. Aunque, advierte de que solo la proliferación de espacios libres de humo es eficaz de eliminar los riesgos asociados con el tabaquismo.

"La evidencia muestra que el público en general apoya firmemente las políticas antitabaco restrictivas y que es necesario tener apoyo público para su mayor aplicación y el cumplimiento", han señalado desde la Región Europea de la OMS.

La organización ha publicado una lista de datos que ayudarían a poner en marcha políticas antitabaco integrales que protejan a los fumadores pasivos:

- Proteger a los empleados mediante la reducción de la exposición al humo de tabaco ajeno en los lugares de trabajo y lugares públicos.
- Mejorar las restricciones pueden reducir la mortalidad y la morbilidad de la exposición al humo de tabaco ajeno a los pocos meses de ejecución.
- Reducir la mortalidad, puede provocar un cambio en las creencias y decisiones personales relacionadas con fumar en lugares privados.
- Nuevas medidas pueden reducir la prevalencia del tabaquismo y la conducta relacionada con el tabaco.
- Todo lo anterior, supondrá un ahorro considerable para el sistema de salud.

Cinco datos sobre el tabaquismo pasivo

1.- El tabaquismo pasivo causa 600.000 muertes prematuras por año. En el humo de tabaco hay más de 4.000 sustancias químicas, de las cuales se sabe que al menos 250 son nocivas y más de 50 cancerígenas.
2.- En los adultos, el tabaquismo pasivo causa graves enfermedades cardiovasculares y respiratorias, por ejemplo cardiopatía coronaria y cáncer de pulmón. En los lactantes provoca la muerte súbita y en las mujeres embarazadas es causa de insuficiencia ponderal del recién nacido.
3.- Las zonas de fumadores separadas o ventiladas no protegen a los no fumadores contra la inhalación de humo ajeno. El humo ambiental puede propagarse de una zona de fumadores a una de no fumadores, incluso si las puertas entre ambas están cerradas y existen dispositivos de ventilación. Sólo un ambiente totalmente libre de humo constituye una protección efectiva.
4.- Cerca del 40% de los niños están regularmente expuestos al humo ajeno en el hogar. El 31% de las muertes atribuibles al tabaquismo pasivo corresponde a niños.
5.- El 10% de los costos económicos relacionados con el consumo de tabaco se atribuyen al tabaquismo pasivo.

Fuente: Diario La Nueva España

Noticia comentada por Mª José López López, representante de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) en el CNPT:

Recientemente se ha publicado el artículo “Consejos para proteger del tabaco a los fumadores pasivos“ en el que, una vez más, se insiste en la importancia de proteger a la población de los efectos de la exposición al humo ambiental de tabaco (HAT).

La evidencia científica sobre los efectos de este contaminante es numerosa y contundente: la exposición al HAT causa cáncer, enfermedades cardiovasculares, síntomas respiratorios y otros efectos sobre la salud de los/as niños/as como el síndrome de muerte súbita o el bajo peso al nacer. La ley de control del tabaquismo que entró en vigor en 2006, y su posterior modificación en 2011, ha conseguido reducir la exposición al HAT en los lugares de trabajo de manera drástica. Sin embargo, en los ámbitos privados – y también en algunos exteriores- la exposición al HAT sigue presente. En el caso de los hogares, la exposición al HAT adquiere mayor relevancia por el hecho de que puede afectar a población especialmente vulnerable - y que puede pasar muchas horas en esos ambientes-, como niños/as pequeños/as, personas mayores o personas enfermas. Asimismo, otros ámbitos privados como los coches, presentan la particularidad de que en espacios tan reducidos las concentraciones de HAT fácilmente pueden llegar a ser muy elevadas, pudiendo provocar efectos sobre la salud relevantes incluso en periodos de exposición muy cortos.

El avance conseguido en la última década con respecto al control de la exposición al HAT es sin duda importante. No obstante, queda aún mucho camino por recorrer. Éste deberá incluir, por un lado, el estudio detallado de los niveles de exposición y de los principales factores asociados a dicha exposición en estos ámbitos, y por otro lado, el desarrollo de intervenciones de salud pública que permitan reducir la exposición en el ámbito privado así como en algunos espacios exteriores no regulados por la actual ley.

Mª José López
Agència de Salut Pública de Barcelona
Grupo de Trabajo de Tabaquismo de la SEE