Aún hay 185.000 madrileños fumadores pasivos en el trabajo

No se denuncia por miedo a las represalias de los jefes y por la falta inspectores.

Eran otros tiempos, aquellos en los que era frecuente encontrar gente fumando en las oficinas y talleres. Todo cambió con la Ley Antitabaco de 2006, que prohibió esta práctica. Antes, cerca del 40,5% de los trabajadores de la región tenían que soportar a diario los malos humos del tabaco de sus compañeros. Con la aprobación de esta norma, el porcentaje enseguida se redujo a un escaso 6,7%, según el último Informe de vigilancia del consumo de la exposición ambiental al humo del tabaco de la Consejería de Sanidad, publicado en 2010.

Desde entonces este porcentaje se ha mantenido, según aseguran organizaciones antitabaco y asociaciones de consumidores. Ni siquiera  en 2011, cuando el endurecimiento de la Ley Antitabaco extendió la prohibición a bares y restaurantes, se redujo. De esta forma, hay en torno a 185.000 madrileños que sufren como fumadores pasivos en el trabajo (el 6,7% de los 2.766.800 trabajadores activos que hay en la región, según la última Encuesta de Población Activa).

"Hay fumadores que no quieren cambiar de hábitos y que se niegan a dejar de fumar en su puesto de trabajo. El problema viene cuando este fumador es el jefe, ya que la gente evita denunciarlo por miedo", afirma Raquel Fernández, presidenta de la asociación Nofumadores.org.

"También ocurre que el número de inspectores que la Comunidad dedica a esta tarea es muy bajo si se compara con otras autonomías", explica un portavoz de la asociación de consumidores Facua. Solo hay 0,2 por cada 100.000 habitantes. En Andalucía se asignan 10,76 por cada 100.000.

De hecho, el número de denuncias de este tipo es muy bajo. En todo 2011 a la Comunidad solo le llegaron 1.224 denuncias por incumplimientos de la Ley Antitabaco (tanto en bares y restaurantes como en empresas). En lo que va de 2012 solo se ha registrado la entrada de634. "En todo este tiempo no nos ha llegado ninguna protesta oficial de este tipo", asegura Carmelo Plaza, secretario de Salud Laboral de CC OO en Madrid.
"Fumaba todo el mundo"
Una de esas denuncias que nunca llegó es la de Ángeles (nombre ficticio). "Hasta julio trabajaba en un concesionario de automóviles de Delicias [Arganzuela]. Era un pequeño habitáculo y allí todo el mundo fumaba. Sobre todo los jefes. Me quejé, pero no me hicieron ni caso. El dueño siempre decía: 'Que vengan y me denuncien si se atreven'. Nadie lo hizo porque tal como está el tema del paro no quieres perder tu empleo. Tampoco vi nunca una inspección de trabajo pasarse por allí", asegura.

El  63,84% de los fumadores madrileños afirman que la Ley Antitabaco no ha influido en su consumo de cigarrillos y que siguen fumando lo mismo, según el último barómetro sanitario del Ministerio de Sanidad y Servicios Sociales.
Hasta 600.000 euros de multa
Hay dos métodos para sancionar un incumplimiento de la Ley Antitabaco: cuando un policía sorprende a un local en el que se fuma y cuando un ciudadano pone una denuncia en la Agencia Antidroga, que inicia un procedimiento de inspección, el cual muchas veces se queda en nada porque el inspector llama antes de pasarse.

La Ley Antitabaco establece unas multas de entre 6.000 y 600.000 euros para los negocios que se salten la norma. Para los particulares, la sanción no supera los 30 euros.